OPINIÓN

“El paso por la academia supuso un cambio radical en mi forma de ver la arquitectura. Las clases, divertidas, tan diferentes de las que recibía en la escuela, fueron haciendo que poco a poco aprendiésemos a cuestionarlo todo, a valorar y razonar la arquitectura con una ilusión contagiosa por hacer las cosas bien. Mis proyectos ganaron calidad, sencillez y coherencia. Aprendí a entender la arquitectura, a proyectar y a defender mis ideas, todo lo que un estudiante de arquitectura debería saber”

BEATRIZ arquitecto

“La academia hizo que mi interés por la arquitectura se convirtiera en pasión”

JUAN arquitecto

“En la Etsac conseguí el título de arquitecto, con Jose Luis aprendí arquitectura”

ANDRÉS arquitecto

“Considero que o punto forte da academia, e aquilo do que eu máis saquei proveito, foi o feito de aprender a cuestionarse o porqué de cada cousa. Dende o pequeno detalle ata a escala global do edificio. O intentar razonar todo o que se fai e non caer na memorización e repetición de cousas xa feitas, senón que sexa a razón a que nos leve polo camiño adecuado, e á súa vez xustifique cada decisión do proxecto”

ALBERTO estudiante de pfc

“La academia es un café, un aula y una arena romana. Un café en la medida en que se habla en (casi) igualdad de condiciones, comentando lo que cada uno sabe o piensa. Es un aula porque se enseñan métodos, técnicas, ejercicios, que se utilizan después y se corrigen finalmente. Y es una arena romana porque hay dureza, peleas, victorias y fracasos. Sus puntos fuertes tienen que ver con estos distintos aspectos.
Hoy día, ya arquitecto, sé que una gran parte de lo que soy se lo debo a la academia, y estoy agradecida por ello, así que encomiendo a aquel que me lea, si se siente perdido o cree que necesita ayuda, a que entre en el café, en el aula, en la arena, que es la academia”

CRISTINA arquitecto

“La academia fue un gran apoyo a la hora de enfrentarme a la carrera en general, y a la asignatura de proyectos en particular.
Creo que es un sitio magnífico para asentar las bases y ser capaz de enfrentarse a un proyecto. Aprendí a ser coherente con la idea de proyecto, a organizar el espacio y a entenderlo desde un punto de vista global. El proyecto como suma de arquitectura, estructuras, instalaciones y construcción.
Sin embargo, lo mejor que aprendí fue que las cosas no son solo de una manera y que preguntándose ¿por qué?, se pueden entender y, entonces, resolver de la mejor manera posible”

BRUNO arquitecto